Cuando empezamos a entrenar, es común que la báscula se convierta en nuestra aliada y, a veces, en nuestra enemiga. Pero hay que recordar que el número que vemos no cuenta toda la historia. La báscula puede subir y bajar por diversas razones, como la retención de agua, la cantidad de comida que hemos ingerido o incluso la calidad de nuestro sueño. Por eso, es importante no obsesionarse con ese número.
El músculo pesa más que la grasa
Si estás comenzando o retomando tu rutina de entrenamiento, es probable que estés ganando músculo mientras pierdes grasa. Esto puede hacer que tu peso se mantenga igual, incluso si te ves y te sientes mejor. La clave está en enfocarte en cómo se ajusta tu ropa y cómo te sientes después de cada entrenamiento.
Más que solo un número
El progreso no solo se mide en kilos. Observa otros indicadores de tu mejora física. Aquí hay algunas formas de comprobarlo:
- Cómo te queda la ropa.
- Tu nivel de energía después de entrenar.
- Si el peso que levantas en las máquinas va aumentando.
La frecuencia del pesaje
Si decides pesarte, hazlo solo una vez a la semana y en las mismas condiciones, preferiblemente en la mañana, antes de desayunar. Esto ayudará a que los resultados sean más consistentes y reales. No te angusties por los cambios diarios; lo importante es el cambio a lo largo del tiempo.
Pesarte con regularidad es bueno, pero no te obsesiones. La salud y el bienestar son más importantes que un número en una pantalla.Recuerda que el camino hacia una vida más activa y saludable es un proceso y cada persona avanza a su propio ritmo. No te compares con los demás y celebra tus logros, por pequeños que parezcan. Esto es una orientación general, no un diagnóstico. Si tienes una lesión o una duda de salud, consúltala antes de empezar.