Las dos primeras semanas se sienten nuevas. A la tercera ya conoces el camino, el músculo sigue adolorido y aparece un compromiso. Ahí es donde se deja el gym, no en el primer día.

Ponle hora, no intención

«Esta semana voy» se pierde. «Martes y jueves a las 6:00 p. m.» se cumple más. Elige horas en las que el gimnasio está abierto y en las que de verdad puedes salir de la casa o del trabajo. De lunes a viernes hay jornada desde las 5:00 a. m., con cierre entre 1:00 y 3:00 p. m., y hasta las 9:00 p. m.

Si faltas, no empieces de cero

Un día perdido no borra lo anterior. El error es decir «ya la próxima semana empiezo otra vez» y soltar los otros días. Vuelve en la siguiente sesión que tenías prevista, aunque haya sido más corta.

Baja la dificultad, no la asistencia

Si llegas cansado, haz menos peso o menos ejercicios, pero entra. Mantener el horario importa más que la sesión perfecta. Y si entrenas con alguien de la casa o con el grupo de una clase, es más fácil no cancelar.

Esto es una orientación general, no un diagnóstico. Si tienes una lesión o una duda de salud, consúltala antes de empezar.